• 02Sep

    La sentencia que comentamos hoy absuelve a un Inspector y a un Agente de Policía de delitos de cohecho y revelación de secretos.

    Los hechos sucedieron cuando un Inspector de Policía accedió  a la base de datos policial con la clave de otro compañero obteniendo la foto y algunos datos personales de un ciudadano como sus antecedentes policiales, dirección, datos personales de sus hijos, matrículas de los coches de la familia, datos todos estos que facilitó a R., el cual lo remitió por fax a un conocido en Asturias para gestionar el cobro de una deuda.

    La Unidad de Asuntos Internos, tuvo noticias de que el funcionario de Policía S., destinado en Huelva, estaba dando cobertura a JL y R, sospechosos de tráfico de estupefacientes.  El policía S., a instancia de JL (traficante), consultó la matrícula de vehículo usado por los funcionarios de Asuntos Internos por parecerle a éste último que le estaban vigilando. Otro día, JL llamó al agente preguntando por otra persona que le había quitado dinero a un amigo suyo, informándole el agente que habían hecho un registro a un conocido y que le habían “cogido con un montón de chocolate”.   En otra ocasión el agente referido se interesó por JL porque una avioneta había sobrevolado unas embarcaciones entre las que se encontraba la suya, también por si había estado implicado en una operación en Portugal recomendándole que tuviera cuidado y le informó que la Guardia Civil estaba investigando el asunto; asimismo le informó de que un tercero con quien JL había tenido un incidente, estaba en prisión por si quería JL que “hicieran algo con él”.

    También figura acreditado que el agente informó a terceros sobre actividades policiales y se ofreció a seguir informando sobre las mismas aún cuando cambiara de destino. A cambio de tales informaciones recibió el agente cantidades de dinero no concretadas.

    En otra ocasión consta que el agente recomendó a una persona que para tramitar la documentación de un vehículo en Alemania denunciara falsamente en Comisaría que le habían robado la misma al dejarse abierta la puerta del vehículo. Tal denuncia fue presentada. También consta que informó a una persona que tratado de influir en el ingeniero de pistas para que ayudara a su hijo a aprobar el examen para la obtención del permiso de conducir, sin que conste el resultado de tales gestiones.

    No se llegaron a probar en esas actuaciones operaciones de tráfico de droga por parte de algunas de las personas a las que informaba el agente, pero sí han sido condenados con anterioridad por delitos contra la salud pública. Otras de las personas compran y revenden productos no auténticos de marcas notorias, a otro de ellos le fueron intervenidos una serie de vehículos sustraídos.

    Se dictó sentencia en la que se condenó al Inspector como autor de un delito de revelación de secretos y al agente como autor de un delito continuado de cohecho, un delito de revelación de secretos y un delito de denuncia falsa. Frente a esta sentencia se presentó recurso de casación ante el T. Supremo.

    El agente recurrió y respecto al delito de revelación de secretos, nos dice que las informaciones transmitidas a los coacusados eran inocuas y desde luego, no se ha acreditado que pudieran servir para desarrollar impunemente las actividades del narcotráfico que se les atribuían. No existe ninguna prueba relativa a un acuerdo sobre precios de la información suministrada ni se acredita ningún pago. Dice el agente que se trataba de conversaciones intrascendentes y que en ocasiones realizaba ofrecimientos que nunca tuvo intención de cumplir.

    La Sala analiza el asunto y dice que la prueba existente tiene características indiciarias y que únicamente acredita las relaciones de un policía con un presunto narcotraficante.

    Respecto al delito de cohecho, exige mayores probanzas que el delito de revelación de secretos y el tribunal sentenciador ha llegado a la convicción de su existencia a través de la prueba de indicios prácticamente de modo exclusivo. Recuerda la Sala que el delito de cohecho exige:

    la capacidad de influencia del funcionario afectado por la actividad delictiva del que ofrece la dádiva

    que el funcionario desarrolle una actividad relacionada con las facultades de las que está investido

    la demostración de la comisión del delito mediante pruebas irrefutables, directas y reales, sin dudas sobre las circunstancias del hecho

    El agente no se pone de acuerdo en precios con el resto de acusados, ni recibe dinero ni se detecta intercambio de prebenda alguna, sino que se trata de conversaciones que son lícitas a intrascendentes.

    En nuestro caso, el tribunal partió de un indicio, cual es la comisión de abundantes delitos de revelación de secretos en beneficio de tres personas directamente relacionadas con el tráfico de drogas. Las conversaciones telefónicas han acreditado de forma plena la comisión de ese delito de revelación de secretos, pero al actuar en solitario para demostrar conductas de cohecho, queda debilitado.

    Se ha pretendido reforzar el dato indiciario con otros dos, pero ninguno de ellos aporta elementos que acrediten la entrega o promesa de entregar nada al funcionario. En las conversaciones se expresa una simple opinión de que el agente recibe regalos y es una persona corrupta pero no acredita la existencia de dinero a favor del funcionario. Por lo tanto, esto indicios resultan insuficientes para probar el delito de cohecho.

    La Sala estimó parcialmente los recursos presentados y dictó nueva sentencia en la que absolvía tanto al Inspector del delito de revelación de secretos como al agente del de cohecho.

    Si quieres descargarte el texto íntegro de la Sentencia, pincha AQUI.

    Para el caso de que NO puedes descargarte el archivo, COPIA la siguiente dirección y PÉGALO en tu navegador.

    http://www.amparolegal.com/assets/plugindata/poola/e27052011.pdf

    Posted by Javier YAGÜE @ 9:00

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