• 03Oct

    Hoy comentamos una sentencia en la que confirma la CONDENA POR COHECHO A UN INSPECTOR DEL CUERPO NACIONAL DE POLICIA POR PREVALERSE DE SU CARGO PARA OBTENER SERVICIOS SEXUALES EN CLUBS DE ALTERNE. Es la SENTENCIA Nº 123 de 20 de Febrero de 2014 de la SALA de lo PENAL del TRIBUNAL SUPREMO.

    Los hechos sucedieron durante un periodo de tiempo de unos cuatro años en varios clubs de alterne situados en una localidad o en las cercanías de esa localidad cuya Comisaría de Policía Nacional padecía escasez de personal, lo que dificultaba pero no impedía el cumplimiento de sus cometidos de prevención y persecución de delitos.

    Los acusados, entre ellos el Inspector y el Subinspector, mientras formaron parte de la Unidad de Policía Judicial, realizaron en varios clubs de alterne actuaciones rutinarias, no habiendo quedado acreditado que supieran que en los clubs se estuviera traficando con droga.

    Tras una inspección realizada por agentes de su comisaría al club, el inspector acudió al  establecimiento en compañía de dos personas y prevaliéndose de su cargo permanecieron los tres varias horas dentro del local consumiendo las bebidas que quisieron y entrando a su antojo de las habitaciones que ocupaban las mujeres que allí ejercían la prostitución, sin que conste que tuvieran relaciones sexuales con las chicas, y para el caso de haberlas tenido, si abonaron o no. Al final, se marcharon sin abonar las bebidas, aduciendo que ya sabían quiénes eran.

    En otra ocasión, el Inspector acudió a otro local con un amigo, solicitando bebidas y servicios sexuales que no tenían intención de pagar, de modo que la dueña ordenó a dos chicas que les atendieran y mantuvieron relaciones sexuales con los dos hombres sin contraprestación alguna, sólo a causa de la presión ejercida por la dueña del local, que a su vez no tenía más interés que complacer a este responsable policial temiendo represalias; tampoco abonaron las consumiciones.

    En fechas posteriores el Inspector regresó a ese club y sacó en dos ocasiones del establecimiento a una chica para tener relaciones sexuales con ella sin remunerarla por ello, limitándose a ofrecerle promesas de protección y a facilitarle su número de teléfono para que lo llamara si tenía problemas.

    En varios casos de chicas que eran detenidas en los locales en situación irregular, se dictaron frente a ellas órdenes de expulsión pero no ha quedado acreditado que el Inspector ni el Subinspector no notificaran ni ejecutaran, pudiendo hacerlo, los decretos de expulsión, para favorecerlas.

    Si dictó sentencia frente a los acusados por varios delitos, siendo absueltos del delito de omisión del deber de perseguir delitos del art. 408 C Penal, del delito de abuso en el ejercicio de función pública de los arts. 443.1º C. Penal en concurso con un delito de abusos sexuales de los arts. 181.1 y 3 y 182.1 C. Penal y siendo condenando al Inspector como autor responsable de un delito continuado de cohecho de los arts. 426 y 74.1 C. Penal. Frente a esta sentencia el Inspector interpuso recurso de Casación.

    Alega la infracción de los arts. 426 y 74.1 C. P. porque el primero de ellos requiere la existencia de una dádiva o regalo; que el destinatario, autoridad o funcionario público la admita y que la misma se le hubiera ofrecido en razón de su calidad oficial; argumenta que en la sentencia no se alude a ninguna invitación.

    Analiza la Sala y dice que el delito de cohecho responde a la necesidad de que los funcionarios públicos, en particular los que desempeñan funciones de poder, se atengan con rigor en su comportamiento a las normas propias de su estatuto y actúen conforme  a la ley y de la manera más imparcial;  de modo que ningún interés privado pueda interferir en sus intervenciones.

    Sigue diciendo la Sala que no hay inconveniente en admitir que es ético-jurídico y que cabría admitir pequeñas atenciones de cortesía. Así, ningún reproche habría que hacer al policía que, practicando una entrada y registro, hubiese aceptado e incluso pedido un vaso de agua; pero claramente no es el caso.

    Continúa la Sala diciendo que lo descrito en la sentencia es que el Inspector estuvo en locales llamados de alterne en los que se le conocía bien como inspector jefe de policía y sobre los que ejercía funciones de control; consciente de la posición de privilegio que le confería ese estatuto, realizó en provecho propio, acciones que hubieran sido consentidas a un cliente cualquiera.

    Y no importa el dato de si en los momentos a que se refiere los hechos medió o no una invitación que hubiera aceptado; bastó con que supiera que podía hacer lo que hizo, a sabiendas de que le sería permitido y conociendo como conocía la razón de tal régimen de permisividad. Además, es de sobre conocido que esta clase de negocios, con mucha frecuencia están servidos por personas inmigrantes en situación de irregularidad y muy expuestas a intervenciones policiales, y de ahí la disposición a tolerar acciones abusivas y penalmente reprochables.

    Lo que resulta de todo lo anterior es que el Inspector realizó consumiciones, se movió a su antojo por las habitaciones del prostíbulo y obtuvo favores sexuales por ser quien era. Precisamente en locales en los que por un imperativo profesional, no debería haber acudido como cliente.

    Por todo lo anterior, la Sala rechazó el recurso y confirmó la condena del Inspector.

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    http://www.amparolegal.com/assets/plugindata/poola/e03102014.pdf

    Posted by Javier YAGÜE @ 8:00

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