La presente sentencia ORDENA REPETIR EL JUICIO CONTRA UN POLICIA NACIONAL por haberse inadmitido indebidamente una prueba.
El agente acusado estuvo casado durante 29 años con su mujer y fruto de ese matrimonio nacieron seis hijos. Durante su matrimonio, mantuvo una relación de control y dominación sobre su esposa a la cual a medida que los años iban pasando, iba sometiendo a bofetadas, zarandeos, mantenerla encerrada en su habitación, insultos como puta, guarra, vieja, gorda… que en ocasiones iban acompañadas de intimidaciones tales como mostrarle el arma reglamentaria señalando que la iba a matar.
Respecto a una de sus hijas, desde la infancia le sometió a tocamientos y otros actos lascivos. Cuando la niña contaba con 11 años, al llegar el colegio el acusado le dijo que iba a jugar, se colocó sobre ella, le tumbo en el sofá, le quitó la ropa interior y comenzó a chuparle los genitales llegando a meterle la lengua por la vagina, al tiempo que la tocaba y le decía que le iba a gustar, lo que provocó que la niña forcejeara y le hizo desistir de esa actitud. Esta acción provocó en la niña un sentimiento hostil hacia su padre y un sentimiento de culpa que le llevo a padecer anorexia nerviosa para evitar desarrollar su sexualidad y como mecanismo de defensa contra su padre. Cuando se recuperó de la anorexia, cuando ya tenía unos 17 años, el acusado volvió a su actitud lasciva, situación que continuó hasta los 19 años y que llevó a la chica a varios intentos de suicidio.
Respecto a otra de las hijas, desde que contaba con 4 años la hizo objeto de tocamientos, besos y caricias en zonas erógenas así como hacía que la niña le tocara a él, llegando a partir de los 16 años a penetrarla vaginalmente, analmente y con introducción de objetos. Esta situación era tolerada por la hija porque estaba confusa con la relación que mantenía con su padre ya que éste la decía constantemente que la quería. En una ocasión le introdujo la pistola en la boca para obligarle a hacerle una masturbación.
Una madrugada, esta hija acudió al dormitorio de los padres cuando estaban ambos juntos allí y le recriminó al acusado en presencia de la madre, su comportamiento hacia ella, permaneciendo el acusado en silencio junto a su esposa toda la noche hasta que llegada la mañana, tras comprobar que la chica se había marchado del domicilio, su esposa le comunicó que iba a denunciarlo, reaccionando el acusado diciéndole que si se atrevía a denunciarle nadie le iba a creer e iba a salir de prisión y después iba a hacerla chicharrones. Continue reading »

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