• 29Oct

     

     

    Hoy comentamos una sentencia en la que se ABSUELVE A UNA GUARDIA CIVIL DE LA COMISIÓN DE UNA FALTA GRAVE AL PARTICIPAR EN UNA PELEA ESTANDO FUERA DE SERVICIO. Es la SENTENCIA Nº 67 de 11 de Septiembre de 2015 de la SALA DE LO MILITAR DEL TRIBUNAL SUPREMO.

    Los hechos sucedieron cuando la Guardia Civil se encontraba disfrutando de sus días de descanso en una localidad de Cádiz en la que se celebraban los carnavales. Sobre las 4:30 de la madrugada, a la puerta de la caseta municipal del recinto ferial, se suscitó una pelea entre un hermano de la Guardia y el portero de la caseta, lo que motivó la intervención de tres agentes de la Policía Local, uno de los cuales procedió a reducir al hermano de la demandante, al que tiró al suelo.

    En ese momento, la Guardia se abalanzó por la espalda sobre el agente y se situó encima de él teniendo que forcejear con ella otro agente que acudió al lugar de los hechos. Por estos sucesos se cursó denuncia por la Policía Local sancionando a la Guardia como autora de una infracción administrativa contra el orden público. Continue reading »

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  • 13Mar

     

    La sentencia de hoy CONFIRMA LA SANCION A UN CABO PRIMERO DE LA GUARDIA CIVIL POR ESTAR DE SERVICIO DENTRO DE UN AEROPUERTO SIN USAR LA GORRA. Es la SENTENCIA Nº 124 de 16 de Diciembre de 2014 de la SALA DE LO MILITAR DEL TRIBUNAL SUPREMO.

    Los hechos sucedieron un 9 de agosto a las 7 de la mañana aproximadamente cuando el Teniente Jefe de la sección de Aeropuerto se persona en el control de acceso a zona crítica de seguridad del aeropuerto para supervisar el servicio. En dicho punto se encontraban, junto al detector de metales, el cabo primero y dos agentes todos ellos prestaban servicio sin portar la gorra de servicio sobre la cabeza.

    El Teniente, tras informarles que debían ponerse la gorra, el cabo primero respondió que él había dado la orden de que se la quitasen porque hacía mucho calor y era molesto hacer las inspecciones personales de los pasajeros porque la gorra chocaba con las personas inspeccionadas, máxime ese día que se esperaba una ola de calor, pudiendo provocar una lipotimia.

    El Oficial preguntó al Cabo Primero si habían informado de esa decisión al Sargento, contestando que no.

    El Oficial invitó al Cabo a pasar a la oficina, lugar en el cual, con voz elevada, el Cabo Primero se dirigió al superior diciendo que “estaban como putas”, “Que se tenían que agachar hasta los tobillos”.

    El Oficial le insiste en la importancia de llevar correctamente la uniformidad, especialmente en un aeropuerto y se le informa que el calor no suponía un problema al estar regulada la temperatura en el interior de la terminal mediante climatización. Durante el transcurso de la conversación, el cabo impedía hablar al oficial, interrumpiéndole mientras hablaba, pese a las constantes llamadas a la calma y a respetar el turno de palabra, no atendiendo a razones, por lo que el Oficial le indicó que si no le dejaba hablar se marchaba; en ese punto se dio por finalizada la conversación comunicándole el superior que iba a dar parte de lo sucedido.

    Por estos hechos, se le impuso al Cabo Primero una sanción de reprensión y otra de pérdida de un día de haberes con suspensión de funciones, por la comisión de las faltas leves consistentes en “el incumplimiento de las normas e instrucción de uniformidad” y en “las réplicas desatentas a un superior”. El Cabo recurrió frente a estas sanciones e interpuso recurso de Casación alegando que la conducta por la que ha sido sancionado no puede encuadrarse en la infracción disciplinaria consistente en el incumplimiento de las normas de uniformidad toda vez que tenía razones justificadas para autorizar a los Guardias Civiles a su cargo a no llevar la prenda de cabeza y no portarla él mismo, concretadas en la falta de climatización del edificio del aeropuerto, en la elevada temperatura del día en que ocurrieron los hechos y en el reducido espacio en el que realizaban sus funciones. Continue reading »

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  • 06Feb

     

    Un compañero nos ha pedido una sentencia para un caso parecido que le ha ocurrido. En ella se SANCIONA A UN POLICIA NACIONAL POR LOS DAÑOS EN EL VEHICULO OFICIAL OCASIONADO POR EL PRECIPITADO ABANDONO DEL AGENTE. Es la SENTENCIA Nº 634 de 9 de Julio de 2001 de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DEL PAIS VASCO.

    Se dictó una resolución por la Dirección General de la Policía en la que se confirmaba la sanción de apercibimiento como autor de falta leve prevista en sancionada por el art. 8.4 del Reglamento de Régimen Disciplinario del Cuerpo Nacional de Policía, aprobado por Real Decreto 884/1989 de 14 de Julio (mal uso o descuido en la conservación del material o demás elementos de los servicios”.

    El agente relata su propia versión de los hechos que determinaron la incoación del expediente disciplinario que en síntesis son, la colisión con otro turismo sufrida por el coche oficial con el que desempeñaba servicio de protección personal, al deslizarse éste por una pendiente cuando fue abandonado precipitadamente por el recurrente y su compañero para asistir a dicha persona, que se había apeado en la localidad.

    Alega el agente y lo confirma su compañero de patrulla, que el freno de mano quedó puesto por lo que la inmovilización del vehículo de motor habría sido la correcta; y asimismo, la situación especial en que se produjo, por actuar en defensa de la personalidad cuya custodia tenían encomendada de la forma más rápida y eficaz, siendo así de aplicación la figura penal eximente del estado de necesidad definida por el art. 20.5 y la de cumplimiento del deber del párrafo 7 del mismo artículo del Código Penal y llega a la conclusión de que no concurrió descuido y actuó con toda la diligencia exigible.

    El abogado del Ministerio del Interior se opone a las alegaciones del agente y dice que el servicio de protección a personalidad de alto riesgo que tenía encomendado no resultó comprometida con la intensidad que el agente relata y  que consta en su primer informe, según la cual la persona protegida, al llegar a la localidad “realizó varias gestiones, dando lugar a tener que aparcar el vehículo en las inmediaciones para acompañarle”.

    Dice la Sala que no consta de ningún modo, que se originase una situación de especial  hostilidad, tumulto o riesgo para la persona protegida que excediese de las normales por lo que no puede tenerse por justificada la emergencia de abandonar el coche oficial sin adoptar siquiera las comunes medidas de seguridad sobre su inmovilización.

    Si a todo ello se añade que las actuaciones de verificación del estado mecánico del freno que se recogen en el expediente, permiten descartar factores de carácter fortuito o ajenos a la diligencia del interesado, todo ello conduce a la plena justeza de la apreciación de leve responsabilidad del agente.

    Por todo lo anterior, la Sala desestima el recurso contencioso-administrativo interpuesto por el agente, confirmando su sanción de apercibimiento por falta leve.

    Si quieres descargarte el texto íntegro de la Sentencia, pincha AQUI

    Para el caso de que NO puedes descargarte el  archivo, COPIA la siguiente dirección y PÉGALA en tu navegador.

    http://www.amparolegal.com/assets/plugindata/poola/e06022015.pdf

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  • 12Dic

     

    Hoy te enviamos una sentencia en la que se CONFIRMA LA SANCIÓN DE UN GUARDIA CIVIL DE BAJA MÉDICA QUE CONTINUAMENTE IMPEDÍA QUE LOS SERVICIOS MÉDICOS LE EVALUASEN. Es la SENTENCIA Nº 35 de 11de Julio de 2014 de la SALA de lo MILITAR del TRIBUNAL SUPREMO.

    Al agente se le impuso una sanción de pérdida de quince días de haberes con suspensión de funciones como autor de una falta grave consistente en “la negligencia grave en el cumplimiento de las obligaciones profesionales”. Frente a esta resolución se interpusieron diferentes recursos y se dictó sentencia que declaraba probados los siguientes hechos:

    El agente fue dado de baja médica por enfermedad común (lumbalgia), permaneciendo en esta situación unos 10 meses, cuando fue examinado por la Unidad de Reconocimientos Médicos y acordándose nuevo examen al cabo de dos meses.

    El agente es nuevamente reconocido pero no aporta ninguno de los resultados de las pruebas que le habían prescrito por lo que en el dictamen médico figura que “sin dichas pruebas es imposible valorar el proceso y que la actitud del paciente es francamente apática y de poca colaboración”.

    Dos meses más tarde se intentó hasta en cuatro ocasiones contactar con el expediente mediante llamadas telefónicas a su móvil, a fin de trasladarle la orden por la que se disponía su comparecencia ante los Servicios Médicos, resultado infructuosas todas las gestiones.

    Un mes después el Hospital General de la Defensa comunicó que el expedientado “no había podido ser valorado por el traumatólogo por no traer el interesado las pruebas que se le requerían” y se disponía que compareciera ante los Servicios de Sanidad de la Comandancia.

    El día señalado, el agente se personó y el Capital Jefe le requirió las pruebas diagnósticas, alegando el agente que él no las tenía y que las tenía su hermana, que era médico, solicitándosele entonces el número de teléfono de su hermana, contestando que “yo no doy números de teléfono”. Ante la insistencia del Oficial y tras recordarle su obligación profesional de aportar los informes, el agente guardó silencio  hasta que pasado 1 mes y medio aportó las pruebas.

    Seis meses después, se dispuso la comparecencia del agente (en cuatro ocasiones) para evaluar su patología, no presentándose en las citas tras aportar siempre un certificado médico en el que se le prescribía “reposo absoluto durante 72 horas”. A la vista del irregular comportamiento, fue ordenado por el Coronel Jefe de la Comandancia que el Grupo de Información de la Unidad controlase las actividades del agente, quedando acreditado que asistía diariamente a un gimnasio de la localidad donde llevaba a cabo una rutina de ejercicios enérgicos de alta intensidad que comprometían todas las extremidades y el tronco. Continue reading »

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  • 07Nov

    Hoy comentamos una sentencia en la que se ANULA LA SANCIÓN DE UN AGENTE DE LA GUARDIA CIVIL POR SER AUXILIAR DE PAREJA. Es la SENTENCIA Nº 91 de 12 de Diciembre de 2013 de la SALA de lo MILITAR del TRIBUNAL SUPREMO.

    Los hechos sucedieron cuando un Alférez Jefe de Destacamento observó que una patrulla circulaba por una carretera por la que no tenía encomendado el servicio de vigilancia y dicha patrulla no había comunicado a la centra operativa COTA ninguna variación en el servicio, por lo que el Alférez dio indicaciones a la citada patrulla para que se encontrase con el mismo en un determinado punto kilométrico. Una vez reunidos, el Alférez fue informado por el Jefe de la pareja que la patrulla había abandonado las carreteras cuya vigilancia tenía encomendada por haberse encontrado niebla en esas vías y que no habías informado de esa circunstancia a la central COTA.

    Por este motivo, se le impuso al Guardia (que actuaba como auxiliar de pareja) el correctivo de REPRENSIÓN, al considerar su conducta una falta leve por negligencia en el cumplimiento de sus obligaciones, concretamente “abandonar las vías a vigilar asignadas en la orden de servicio”.

    El agente interpuso recurso contencioso-administrativo que terminó por sentencia estimatoria contra su sanción que quedaba sin efecto. El Abogado del Estado recurrió en casación dicha sentencia.

    El Abogado del estado solicitaba que se anulase la sentencia dictada y que se mantuviera la sanción impuesta al agente porque había abandonado la vigilancia de determinado tramo de carretera sin poner este hecho en conocimiento de los superiores. La Abogacía del Estado opina que la condición de mero Auxiliar de Pareja no le exime de su responsabilidad y que la negligencia cometida es un hecho. Continue reading »

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